sábado, 11 de febrero de 2012

Metamorfosis sobre dos ruedas

La protagonista de la historia
Erase una vez un niño que necesitaba y ansiaba por tener una bici como la de sus compañeros de club. Hasta entonces, la que tenía de rueda ancha le satisfacía plenamente pero le facilitaba en exceso los ejercicios en comparación a sus compañeros que tenían monturas de rueda estrecha. Sus papás comenzaron la búsqueda de otra por territorio nacional y hasta tierras lejanas.
   Por otra parte, en el rincón de un  depósito donde se entremezclaban las mas exóticas bicicletas presumiendo de su esbeltas líneas, brillantes pinturas y nobles y ligeros materiales, arrinconada estaba la protagonista de mi relato. Con una rápida ojeada se adivinaba que sus mejores años ya habían pasado por ella. Su geometría clásica de finos tubos ya no llamaban la atención. Mas de un jinete había pasado por su sillín en el camino del aprendizaje. Por cada esquina que se fijara quien se detuviera a mirarla, la protagonista era la incipiente herrumbre que maculaba su cuadro, llantas y fundas de freno. Sus zapatas de freno gastadas reflejaban la falta de mantenimiento y cuidados. Sus llantas descentradas por los innumerables golpes recibidos le proporcionaban al rodar una significante pero graciosa cojera. Sus compañeras de depósito se reían de ella. Los niños la despreciaban dándole la espalda no queriendo montarla y rodar con ella, sus colores grisáceos no ayudaban tampoco a mejorar su atractivo.
  Un buen día, un niño de noble corazón y necesitado de una montura se cruzó en su camino. En ella vio algo mas que una antigua bicicleta de niño oxidada. Vió la oportunidad de montarla para volar como el viento en detrimento de sus taras. El día que ese niño apareció por mi lugar de trabajo con aquella pequeña montura desvalida de cariño, sus ojos flameaban con el resplandor de la ilusión tras encontar una nueva compañera de aventuras.
  -Mira lo que me han regalado papá! Me espetaba nada mas llegar.
  -¿Regalado? Le preguntaba.
  -Sí, como nadie quiere andar con ella...
  -Y tu? Ya anduviste con ella?
  -Siii, y me encanta como va, y cómo corre! Salvo que cuando frena hace unos ruiditos raros.
 -No te preocupes, esto tiene arreglo.
 -Oye Papá, Asun, mi maestra, dice que el gris es un color triste.
 -¿Y tú, de que color te gustaría que fuera? Le pregunté.
 -Roja! Contestaba con los ojos grandes abiertos.
 -Veremos lo que se puede hacer. Acabé diciéndole.

Y ahí empezó nuestra pequeña aventura de metamorfosis. Tras desmontarla entera, sus pequeñas y oxidadas piezas volvían a cobrar parte del esplendor de su juventud. Los cuidados con la lija y la limpieza de las costras de mugre acumuladas con el tiempo le iban sentando cada vez mejor. La pintura le volvía a dar un nuevo aliento de vida para transportar a otro niño en la aventura del aprendizaje.


Empieza la aventura

  Al acabar, su apariencia de gusano despreciable se convertía en mariposa, volvía a ser foco de las miradas de los niños que tanto la repudiaban. Y todo gracias a un niño que la supo ver mas allá de lo que representaba aquella antigua bicicleta de niño a simple vista.

Sus colores de guerra


Que se conozca su dueño


Y el equipo en que compite


Su mirada ya no tiene nada de inocente


Su orgulloso dueño en el día de su renacimiento




3 comentarios:

  1. Mola, mola un guevo. Me alegro, a tenia ganas de verla.

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  2. Estupenda Metamorfosis, menudo cambio.

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  3. La bici esta muy bien, pero yo diría ¡¡MENUDO PADRE!!
    Un beso hermano.

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